Cataluña

  • 20 febrero, 2019

    Turismo en moto en Barcelona

    La ciudad de Barcelona lidera, entre otras, el turismo mundial. De levante a poniente y de montaña a mar -o dicho de otro modo, desde el Fórum hasta el castillo de Montjuïc y desde el Tibidabo hasta sus playas. Barcelona ofrece una enorme diversidad de lugares para visitar: museos, monumentos, edificios históricos civiles o religiosos, parques, plazas… En resumen, infinidad de rincones de incuestionable interés cultural y turístico. Ha sido, además, sede de los juegos olímpicos de 1992, acontecimiento que propició la abertura al mar y, en general, una renovación de la ciudad que significó un antes y un después, otro más, en su larga trayectoria de sucesos históricos, situándose en los mapas y guías de viajes como destino turístico imprescindible. A esto habría que añadir, en caso que el viaje coincida con fechas señaladas, los eventos de fiestas populares y tradicionales como La Mercé, fiesta mayor de Barcelona, el día de Sant Jordi, la verbena de Sant Joan o la fiesta mayor de Gracia, o de días conmemorativos como la Diada Nacional de Cataluña. Para desplazarse y poder visitarlos, la ciudad dispone de una amplia red de transportes públicos, ya sea en autobús, metro, ferrocarril, tranvía o taxi. No obstante, aunque buena y adecuada, puede resultar inconveniente si se quiere ver el máximo de lugares posibles en un viaje de corta duración, o no tan corta cuando hay tanto que ver. Es decir: se puede perder un tiempo muy valioso mientras se espera que llegue el transporte, en los trasbordos o en los atascos inherentes de las horas punta, por no mencionar que, durante los eventos a que hacíamos referencia, se cortan calles al tránsito De modo que tenemos dos opciones: planificamos el viaje teniendo en cuenta esta pérdida de tiempo y escogemos cuidadosamente aquello que más nos atraiga...