El retiro

  • 24 febrero, 2019

    Turismo en moto en Madrid

    Madrid es historia en estado puro. Nace de su casco antiguo como centro y se expande en todas direcciones como la onda de una piedra arrojada al agua. Madrid es la ciudad de las campanadas de fin de año en la Puerta del Sol, con el oso y el madroño como testigos, kilómetro cero de todas las carreteras principales que conectan cada uno de los extremos de la península como radios de una rueda. En este centro, hallamos el Madrid de los Austrias, en torno a la plaza Mayor, el Madrid de los Borbones, centro aristocrático con el Palacio Real, la plaza de Oriente y la Catedral de la Almudena… Madrid tiene arte: museos como el del Prado o el Thyssen, monumentos como Cibeles, Neptuno o la Puerta de Alcalá, y sus enormes parques: el del Retiro, mágico como si se hubiera abandonado la ciudad sin haberlo hecho realmente, y la Casa de Campo, antiguo bosque real y zona de caza de Felipe II. Madrid es, además, la capital y la ciudad más grande de España; seis veces mayor que la siguiente en el ranking y una de las más pobladas de Europa. A la vista de estos datos, se intuye que la movilidad no ha de ser fácil. Y si a esto se añade la contaminación derivada del tránsito, propia de las grandes ciudades, más aún. Teniendo en cuenta estos factores, Madrid ha regulado la movilidad, situando al peatón como la máxima prioridad y dando facilidades al uso de la moto, entre otros medios de transporte alternativos o de bajas emisiones. Debido a esta regulación, la restricción más importante y contundente de tránsito la encontramos en la zona denominada Madrid Central, que abarca los barrios de Sol, Justicia, Universidad, Letras, Cortes y Ópera. Sin embargo, las motos con distintivos...