Turismo en moto en Barcelona

La ciudad de Barcelona lidera, entre otras, el turismo mundial. De levante a poniente y de montaña a mar -o dicho de otro modo, desde el Fórum hasta el castillo de Montjuïc y desde el Tibidabo hasta sus playas. Barcelona ofrece una enorme diversidad de lugares para visitar: museos, monumentos, edificios históricos civiles o religiosos, parques, plazas… En resumen, infinidad de rincones de incuestionable interés cultural y turístico. Ha sido, además, sede de los juegos olímpicos de 1992, acontecimiento que propició la abertura al mar y, en general, una renovación de la ciudad que significó un antes y un después, otro más, en su larga trayectoria de sucesos históricos, situándose en los mapas y guías de viajes como destino turístico imprescindible.

A esto habría que añadir, en caso que el viaje coincida con fechas señaladas, los eventos de fiestas populares y tradicionales como La Mercé, fiesta mayor de Barcelona, el día de Sant Jordi, la verbena de Sant Joan o la fiesta mayor de Gracia, o de días conmemorativos como la Diada Nacional de Cataluña.

Para desplazarse y poder visitarlos, la ciudad dispone de una amplia red de transportes públicos, ya sea en autobús, metro, ferrocarril, tranvía o taxi. No obstante, aunque buena y adecuada, puede resultar inconveniente si se quiere ver el máximo de lugares posibles en un viaje de corta duración, o no tan corta cuando hay tanto que ver. Es decir: se puede perder un tiempo muy valioso mientras se espera que llegue el transporte, en los trasbordos o en los atascos inherentes de las horas punta, por no mencionar que, durante los eventos a que hacíamos referencia, se cortan calles al tránsito

De modo que tenemos dos opciones: planificamos el viaje teniendo en cuenta esta pérdida de tiempo y escogemos cuidadosamente aquello que más nos atraiga visitar o buscamos otra alternativa.

Esta alternativa podría ser disponer de vehículo propio: una moto. En coche evitamos las esperas, pero no los atascos ni las restricciones de tránsito o, lo que es peor, encontrar aparcamiento. La aparición de carriles especiales de autobuses y taxis, otros para bicicletas y zonas de carga y descarga ha causado la desaparición de innumerables plazas de aparcamiento para coches junto a las aceras, aparte que todas estas plazas son de pago con límite de tiempo. Podríamos buscar un garaje público, pero es muy probable que estén completos en zonas próximas a lugares turísticos. En cambio, al tiempo que han desaparecido las plazas de aparcamiento para coches, se han habilitado zonas de aparcamiento para motos, muchas en las proximidades de esos lugares turísticos.

Si observamos las calles de Barcelona, veremos miles de motos que avanzan entre otros vehículos. La moto es, en consecuencia, la solución por excelencia para desplazarse rápidamente por Barcelona y llegar fácilmente a cualquier lugar. La basílica de la Sagrada Familia es un claro ejemplo, donde sus alrededores son zona peatonal en su mayoría y, por lo tanto, llegar resulta mucho más cómodo en moto, donde podremos aparcarla muy cerca y de forma gratuita.